martes, 9 de abril de 2013

7 consejos para superar tus miedos


Success
Seguro que en más de una ocasión te has quedado clavado sin saber qué hacer, sin poder pensar, sin reaccionar ... y luego has maldecido no mover un músculo, lamentando que tus sueños se escapen. Y es que, al final, lo único que te separa de tus logros eres tú mismo.

Somos especialistas en crear excusas, en autoconvencernos de que no importa, en retrasar soluciones un día más. "Ya lo haré mañana". Y mañana nunca llega. Somos especialistas en fracasar. Y en justificar nuestros propios fracasos quitándoles importancia, en lugar de afrontar nuestros miedos.

Al final, nosotros mismos justificamos nuestra actitud, nuestros miedos, nuestros fracasos. Buscamos el camino que menos duele, la comodidad. Hablamos con los demás y esperamos que nos digan que tenemos razón.

Y el tiempo pasa.
Y tu vida se escapa.
Y tus sueños nunca llegan.

¿Hasta cuando?

Arrepiéntete de lo que has hecho, pero nunca de lo que no has hecho.

1. Decidir

Debes tomar una decisión, aunque sea mala. Si quieres resolver algo, conseguir algo, debes decidir que quieres eso y que vas a hacer todo lo que necesitas para conseguirlo.

Exactamente, ¿qué quieres conseguir? ¿Para qué? ¿Qué vas a ganar cuando lo tengas? Todo esto debe estar claro en tu mente. Esa es tu decisión, y es totalmente inamovible.

2. Es normal tener miedo

Sí, es así. El miedo es una reacción psicológica normal ante algo que puede hacernos un daño. Puede ser un daño físico, como que te peguen un puñetazo si dices algo que ofende gravemente a otra persona, o un daño psicológico, como que piensen que eres tonto. Pero lo normal es tener miedo.

Todos tenemos miedo. ¿O te piensas que los boxeadores profesionales no tienen miedo al subir al ring?¿O que los políticos no están nerviosos antes de ir a un debate? La diferencia es que ellos lo hacen. Mejor dicho, la diferencia ERA que ellos lo hacen.

3. ¿Cuál es tu plan?

Para poder enfrentarte a tus miedos, necesitas un plan. Puede ser tan simple como ir a una tienda y pedir la hoja de reclamaciones, o tan complicado como emigrar a otro país en busca de trabajo. Pero necesitas un plan. Uno detallado, estructurado, con todos los casos bien pensados, que te permita seguirlo y te guíe en tu camino a solucionar tu problema.

Y una vez que tengas un plan, por supuesto, tendrás un primer paso que dar.

4. Actúa

Haz tu primer paso. NO PIENSES. HAZLO. Actúa. Sí, tienes miedo. Puede salir mal. Puedes fracasar. Pero es normal. Tú hazlo y luego, si no funciona, ya veremos qué pasa.

5. Fracasa y vencerás

Nos enseñan que el fracaso es el fin de nuestros planes. Pero no es verdad. El fracaso es el principio del aprendizaje. Es el principio del camino hacia tu superación, hacia tu destino. Cada vez que fracasas estás adquiriendo nuevos conocimientos, nueva experiencia, y esto te servirá en el futuro para enfocar tus problemas de otra forma.

Fracasar es vivir. 

6. Si ellos pueden, tú también

¿Te has parado a pensar alguna vez que los demás puedan tener los mismos miedos e inseguridades que tú? ¿Piensas que el juez, ese señor tan serio al que tienes tanto respeto, no tiene miedo de morir, de que le deje su mujer, de que sus padres enfermen? ¿Piensas que él sabe qué hacer ante estas situaciones?

Él es como tú. Ante esa fachada de seguridad, que tan sólo está en tu mente, hay, como en tu caso, una persona que en muchas ocasiones va a necesitar ayuda. Y por eso mismo, no debes sentir vergüenza ante asumir esa situación.

Lo normal es no saber hacer muchas cosas, no saber salir de muchas situaciones, no sentirse capaz muchas veces. Hay que saber asumir tus limitaciones, tus defectos, tus miedos. Hay que saber comunicarlas a los demás para que puedan aconsejarnos. Aprovecha la experiencia de los demás en tu favor. Aprende de sus fallos, de sus aciertos, de sus grandes éxitos.

7. Toma las riendas de tu vida.

Recuerda que el único responsable de tus decisiones, y por lo tanto de tu vida, eres tú. Ni la tele, ni la sociedad, ni tus padres, ni tus amigos, ni lo injusto que es el mundo. Debes tomar tus decisiones, y hacerlo lo mejor que puedas; aunque te equivoques.

Siempre es mejor vivir tu vida siendo responsable de tus fracasos que vivir la de otros mirando con envidia sus éxitos.

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