martes, 26 de julio de 2011

Cómo hacer yogur casero con tu propia yogurtera

  Esto que tenéis en la imagen, para quien no lo conozca, es una yogurtera. Se trata de un electrodoméstico muy simple que consume muy poca luz y cuyo único objetivo es manterner la temperatura durante un periodo de tiempo suficiente como para que se hagan los yogures.

Hacer tus propios yogures caseros tiene tres ventajas fundamentales:
  1. No tiene ningún tipo de edulcorantes, conservantes o cualquier otro producto artificial que le puedan echar en una fábrica
  2. Es notablemente más barato hacerlos tú que comprarlos ya hechos. El ahorro puede parecer una tontería, pero si tenemos la costumbre de comprar yogures con frutas, que valen bastante más que los naturales mondos y lirondos, podemos ahorrarnos unos 100 euros al día, dado que comemos un par de yogures cada día. 
  3. Están MUCHO más buenos. Es incomparable.
Para quien no lo sepa, el precio de una yogurtera de las baratas ronda los 30 euros. Y, si bien es cierto que uno puede intentar hacer yogur usando otro tipo de trucos (horno, dejarlos al lado de un radiador envueltos en un jersey, etc),  la yogurtera proporciona una forma fácil y rápida, que no falla jamás, de hacer yogures. La otra forma sencilla sería usar kefir.

Volviendo a lo que nos atañe, vamos a dar las pautas para conseguir que los yogures salgan bien, porque no siempre en las instrucciones lo dicen demasiado claro. Ahí vamos:

Normalmente, las yogurteras vienen con 7 tarritos. En cada tarrito tienes que poner una cucharadita de yogur natural, un par de cucharaditas de leche en polvo (para que salga espeso) y rellenar con leche el resto del tarrito. La leche da igual cuál sea. Sale igual.

Puedes usar uno de los yogures que has hecho tu para este primer paso. Pero más o menos cada 7-10 veces deberías de volver a usar uno comercial.

Una vez rellenados los 7 tarritos, los ponemos sin tapar dentro de la yogurtera y ponemos la tapa de la yogurtera. Cerramos bien, la enchufamos y esperamos unas 10 horas, hasta que veas que está bien cuajado. Si te pasas del tiempo, el único problema es que estará algo más ácido, así que más vale pasarse de hora que quedarse corto.

Cuando están hechos, sacamos los yogures de la yogurtera, les ponemos los tapes y los metemos en la nevera. Si queremos añadirle frutos seco o cualquier otra cosa, este es el momento.

Y esto es todo lo que hay que hacer.

¿A que es fácil?

Para aquellos que coman muchos yogures, dentro de la yogurtera caben también vasos de los pequeños, de vino, o bien botes de cristal de los pequeños. Así que no tenemos porque temer quedarnos sin botes y por lo tanto sin yogur.

Sin duda, ¡la yogurtera es un buen invento!

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